miércoles, 29 de junio de 2011

Educaciòn y pobreza. Ecuador petrolero y minero 2011



Autor: Numa P. Maldonado A.


Es indudable que existe una relación directa (un estrecho vínculo) entre el nivel de educación y el grado de pobreza: los pueblos y naciones con bajo nivel educativo siempre han sido, son y serán los más pobres.

Ejemplos: En las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado países como China, Singapur, Corea del Sur, Finlandia y Hong Kong fueron considerados como países pobres y muy pobres; sin embargo, lograron mejorar sustancialmente la educación y hoy disfrutan de un nivel de vida realmente envidiable y admirable: sus “alumnos obtuvieron los primeros cinco lugares entre los 67 países que participaron del último examen PISA-OCDE realizado en el año 2009. Mientras que, en nuestra “triunfalista”, sindicalizada y mal educada América Latina, Chile, Uruguay, México, Colombia, Brasil, Argentina, Panamá y Perú ocuparon, respectivamente, los lugares de números 45, 48, 49, 53, 54, 58, 63 y 64 entre los 67 países participantes ”.

Varios “obstáculos”, según Polan Lacki y Juan Manuel Zepeda del Valle (2011), impiden “la gradual, pero inmediata, reconstrucción de nuestra semi-destruida educación” (de Ecuador y América Latina en general):

1) Las actitudes de los líderes sindicales del magisterio, que han “condicionado” el mejoramiento de la educación a sus intereses corporativos (mejores salarios, cómodo calendario escolar, estabilidad en el trabajo, jubilaciones precoces, tolerancia con el elevado ausentismo...);

2) “La pésima formación que las facultades de educación/pedagogía o escuelas normales están proporcionando a los futuros profesores (disfuncional, descontextualizada, excesivamente teórica y abstracta, politizada e "ideologizada”)”;

3) “La nefasta interferencia político-partidaria y sindical en la formulación de las políticas educativas y particularmente en la designación/nombramiento de los profesores y directores de las facultades de educación/escuelas normales y escuelas fundamentales”;

4) “La inexistencia de estímulos salariales a los mejores maestros;

5) “La evidente inadecuación de los contenidos curriculares”, con contenidos irrelevantes y/o desactualizados; contenidos que deben ser reemplazados por otros que sean de real utilidad para enfrentar la vida con posibilidades de éxito (precisamente para salir de la “pobreza intelectual, ética y económica”. Un hombre o una mujer, ética e intelectualmente bien preparados, jamás podrán ser “pobres”;

6) la “inexistencia de medidas de valoración de la profesión docente”. Creando condiciones y estímulos adecuados: estableciendo criterios muy rigurosos para seleccionar los candidatos para el magisterio (dominio del idioma, matemáticas, comunicación fluente e inteligible, deseo e interés de seguir estudiando y perfeccionándose; y, sobre todo, vocación y voluntad de ser docente). “En Corea del Sur solo pueden postularse a las escuelas formadoras de profesores los 5% mejores alumnos de la secundaria, en Finlandia los 10% y en Singapur los 30%. En América Latina ocurre exactamente lo contrario, pues ingresan a las carreras docentes los que obtuvieran los últimos lugares en la enseñanza media o preparatoria… ”. Huelga decir que un buen maestro merece una remuneración económica que le permita vivir dignamente y abastecer la justa demanda de su curiosidad intelectual…

El bajo nivel educativo que nos agobia a todos los países y pueblos latinoamericanos y nos mantiene pobres y “subdesarrollados” tiene su origen en “las profundas debilidades de nuestro sistema de educación”, encerrado en un perverso círculo vicioso: facultades de ciencias de la educación (pésimas formadoras de docentes) – escuelas primarias (con malos profesores) – padres de familia sin valores (formados en escuelas deficientes, con profesores improvisados). Por eso, sino elevamos urgentemente el nivel educativo, desgraciadamente seguiremos siendo “pobres".

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