lunes, 30 de mayo de 2011

La educación de cuarto nivel en el Ecuador

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Autor: Numa P. Maldonado A.


La nueva Ley Orgánica de Educación Superior del Ecuador (LOES), concebida para mejorar significativamente la educación general del pueblo ecuatoriano y, a través de ella, empujar el verdadero desarrollo, exige que en el corto plazo tanto las autoridades como todos los docentes e investigadores de las universidades ecuatorianos tengan el diploma de cuarto nivel; dicho en otras palabras: sean doctores PhD o su equivalente.


Vale aclarar: PhD es el diploma que se otorga en EUA y se ha extendido en consecuencia a toda América Latina para aquellas personas aptas que, teniendo un título profesional de tercer nivel – ingeniero, médico, abogado, economista, biólogo, etc – estudian por los menos cuatro años más para convertirse en extraordinarios especialistas en el tema de su graduación. En Europa, el equivalente del PhD en algunos países es el doctorado de Estado. En nuestro país, desgraciadamente, se ha otorgado diplomas de doctor a profesionales que han terminado el tercer nivel y en estos últimos años en todas nuestras universidades se ha implementado los niveles de Diplomado y Maestría que dejan mucho que desear (a este respecto, un alto funcionario de un Centro Universitario local comentaba que hay docentes que siguen alegremente hasta tres maestrías al mismo tiempo, dan clases normales en dos o tres colegios y, por supuesto en la misma Universidad donde trabajan, con el único propósito de adicionar Curriculum vitae para ascenso de categoría por “méritos”).

En días pasados, en la UTPL , tuvo lugar el “Primer Encuentro de Doctorados de Tiempo Compartido e Incubadoras de Investigación”, donde se indicó que hay varios países oferentes (España, México, Brasil, EUA, Canadá y Costa Rica) para formar profesionales docentes de cuarto nivel ( Crónica, 9 de mayo 2011). Lo que sin duda alguna es algo bueno y digno de tomarse en cuenta para mejorar nuestra educación superior. Lo que no se conoce, a ciencia cierta, es la calidad de esos niveles… que, ojala no se diseñen, para “países tercermundistas”, nivel al que desgraciadamente, por viveza criolla, permitividad o mediocridad, nos hemos acostumbrado.


Considero que el espíritu de la LOES es exigir a las universidades nacionales el cuarto nivel para crear una masa crítica de especialistas que permita la autosuficiencia. Porque debemos entender que el PhD o su equivalente lo consigue una persona apta (no cualquiera), capacitada con suficiente rigurosidad para, fundamentalmente, desarrollar proyectos de investigación adecuados a las condiciones nacionales (un PhD tiene una concepción creativa y no copista; está en capacidad de entender, razonar, manipular y profundizar los conceptos). Proyectos que permitan apuntalar el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y pasar de ser simples adaptadores de otras experiencias a creadores de nuestra propia ciencia, para nuestra propia circunstancia. Lo que también nos permitiría acortar la gran diferencia con los países desarrollados.


La puesta en marcha del proyecto PhD para nuestras universidades, loable por todos los ángulos que se lo vea, constituye eso si un gran reto nacional, porque tiene que chocar contra la cultura del paternalismo y la mediocridad enquistados por años en el país, y en el caso de muchas universidades ecuatorianas, con la nefasta labor del partidismo. Qué por cumplir con este importante requisito de la LOES , en pocos años nuestro país no se vea inundado por improvisados doctores PhD dirigiendo y sirviendo a los Centros de Educación Superior, como ha ocurrido en anteriores épocas por la masiva presencia de improvisados licenciados, doctores con título de tercer nivel y masteres, ese también es el gran reto, al que todos deberíamos sumarnos.


Porque si logramos mejorar sustancialmente la calidad de la educación, sin duda alguna podremos desarrollarnos y vislumbrar mejores días.

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