Autor: Ing. Vicente Encalada
Cuando al fin encuentra el clavo enriquecido, contra todo pronostico, incluyendo opiniones técnicas, el minero artesanal y de pequeña escala, con satisfacción exclama: ¡A Dios hay que pedirle suerte que el saber de nada vale!....
Si bien la minería necesita de mucha suerte para resolver las circunstancias aleatorias que se escapan a la escasa investigación o al vacio de estudios de pre-inversión, característica de la minería metálica, hasta el momento la única en producción en Ecuador: la minería de pequeña escala y artesanal del oro.
Lo que más necesita es Responsabilidad para seguir desarrollándose y creando su espacio propio, recibiendo la bienvenida de las comunidades locales y el aprecio de la sociedad ecuatoriana.
“Conocimiento es Responsabilidad”, decía el Comandante Ernesto Che Guevara. Es una gran verdad, si nosotros conocemos las consecuencias de nuestros actos y acciones, podemos evitar los efectos y reacciones negativas de las operaciones mineras.
Los mineros no se organizan ni corren múltiples riesgos para ir, a veces a localidades remotas, a contaminar el agua, el aire, los suelos, en fin a desestabilizar la naturaleza, si no para extraer recursos minerales demandados por el nivel de vida de la sociedad actual.
El arranque de la producción minera causa alegría a los inversionistas y a los funcionarios receptores de impuestos, pero pronto surgen los reclamos locales por diversos “nuevos” problemas que alteran la vida domestica de las comunidades anfitrionas.
Esto obliga a conocer los problemas pre-existentes y los posibles nuevos problemas que pueden generar las operaciones mineras.
El conocer obliga a la investigación y a la abstracción científica, surge el espacio para la Educación Superior en Minas, que antes de tener la oportunidad, tiene la obligación para participar sistematizada y también responsablemente, en la prevención y resolución de los problemas de las acciones e impactos mineros.
Ahora, la sociedad cada vez demandante de más petróleo y artículos derivados de los minerales, esa misma sociedad no esta dispuesta a tolerar los impactos negativos de las operaciones extractivistas.
Los mineros tenemos que reaccionar reformulando nuestros conceptos, ahora necesitamos profesionales que conduzcan a la minería con un enfoque al cierre de minas antes que al privilegiado “antiguo” enfoque a la producción.
La Ingeniería de Minas debe pensar en abrir minas que serán cerradas, si bien interesan las reservas, las tasas de producción, la ley critica, sobre todo debe interesarle como quedara el espacio cuando ya no exista la mina.
Hacerse preguntas como:
- La infraestructura e instalaciones serán a abandonadas al desgate del tiempo?.
- El agua, los suelos, vegetación y fauna, esperará el azar de la recuperación natural?
- Las comunidades se sumergirán en la “hojarasca” y en la añoranza de un pasado mejor?
- Los residuos mineros quedaran depositados como potenciales fuentes generadoras de Drenaje Acido de Mina y contaminación?
- El país quedara sin ingresos y desempleados?
- Siempre antes de construir un elemento artificial o remover un deposito natural debe hacerse la pregunta: Como quedará y funcionará esto cuando la mina se cierre?
Los operadores mineros necesitan de la ingeniería de minas para extraer, transportar, desaguar, ventilar e iluminar, con las técnicas apropiadas que garanticen durante el desarrollo de las operaciones la mitigación de los efectos negativos impactantes en los parámetros naturales y sociales; aseguren una estabilidad física y química, después del cierre de minas y viabilicen paralelamente proyectos sostenibles.
En la situación actual del Ecuador, la minería de pequeña escala debe ser enriquecida no solo `por las altas concentraciones de los clavos sino por los conocimientos y técnicas innovadoras difundidas por los profesionales egresados de las Escuelas de Minas de los Institutos de Educación Superior.
El reto es grave, porque los pagos en honorarios profesionales son tenidos como gastos innecesarios, el conocimiento es menos valorado que la suerte, entonces a quienes les toca demostrar el valor del conocimiento es a los que lo poseen.
A veces los diplomados universitarios se amargan porque los no “estudiados” no les dan oportunidad, ni espacio ni valor a su preparación y tienen su razón porque ellos ingresaron primero a la universidad de la minería practica donde los niveles no se aprueban por exámenes si no por resultados.
Los jóvenes egresados tienen que esforzarse para demostrar, que siendo ellos conocedores del por que? , Ellos tienen una ventaja para hacer las operaciones más eficientes y responsables. Esto implica ingresar de pronto a competir con la experiencia rutinaria, penetrar modelos tenidos como “correctos” y “apropiados” y asumir el desafío de adoptar habilidades para introducir innovaciones.
Los profesionales de minas deben salir preparados para el hacer y siempre para estudiar permanentemente los nuevos problemas a los que deberá dar soluciones nuevas, las difíciles pruebas semestrales para aprobar los ciclos se repiten a diario, entonces necesitamos egresados que estén dispuestos a estudiar para aprobar todos los días una nueva asignatura de su ejercicio profesional.
La minería de pequeña escala del Ecuador tiene que abrirse a los profesionales universitarios para ser beneficiada con el valor agregado de conocimientos e investigaciones científicas. Imposible pretender hacer minería responsable sin conocimientos. Las normativas gubernamentales sin capacitación es letra muerta.
Ser responsable en pequeña minería exige ser creativo porque el conocimiento y la tecnología no esta en un solo libro; los equipos y herramientas no se encuentran en los catálogos de las marcas de tecnología de punta. Se deben utilizar innovadoramente los conocimientos dispersos en publicaciones y practicas no escritas. El profesional universitario tiene una oportunidad para crear, innovar y adaptar su ingenio a una realidad desconocida y a veces menospreciada.
El profesional técnico debe además tener una percepción múltiple para adecuarse a cambios culturales, sociales, económicos y políticos, puesto que no se hace minería por minería, sino en un contexto global donde se debe tener plena responsabilidad en el cumplimiento legal, pagos tributarios, protección social laboral, salud y seguridad minera, buena relación comunitaria, proyectos sostenibles y prevención ambiental.
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