martes, 5 de abril de 2011

Ecuador: País Paternalista

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Autor: Numa P. Maldonado A.


En nuestro país, desde hace mucho tiempo atrás, desde hace decenas y centenas de años quizás, imperceptiblemente al inicio y cada vez con mayor fuerza, se ha ido entronizando el oprobioso y denigrante paternalismo, de manera de convertirse casi en lugar común. Como quien dice, este modelo de liderazgo neocolonialista, que apoya y enseña la dependencia e impide pensar y despegar con iniciativa propia, se va haciendo “carne de nuestra carne”, un importante componente de nuestra personalidad colectiva para vergüenza nacional…


Las prácticas politiqueras del “clientelismo” y “el populismo”; el facilismo entronizado en la educación; la inveterada costumbre de ayudar con dádivas a los menesterosos (verdaderos o falsos) o de ofrecer premios o estímulos pecuniarios al servidor público más por el tiempo de trabajo que por la calidad y buen desempeño del mismo; la sobreprotección a los delincuentes de todo calibre y el mínimo estímulo para la gente honrada (lamentable distorsión en la concepción moral de la Ley ); la apatía y poco rendimiento laboral del servidor público y su aversión al compañero que pretende trabajar honradamente; la baja autoestima colectiva (preferimos a un extraño farsante antes que a un vecino versado), son sólo pocos ejemplos de ésta dura realidad.


Desgraciadamente, hay que reconocer, el paternalismo se inicia en el hogar: la educación que damos a nuestros hijos con gran dosis de sobreprotección o facilismo nos enseña a ser dependientes desde el seno materno; en la Escuela , el Colegio y en la Universidad , el profesor más apreciado es el que pone mejores calificaciones sin calidad de enseñaza antes que aquel que se atreve a hacer perder el año a nuestro hijo por incumplimiento de sus obligaciones; nuestra práctica religiosa nos enseña a pedir sin ofrecer nada (los contratos colectivos del Estado, amparados por la Ley , se fundamentan precisamente en hacer lo contrario a lo que expresa el reconocido axioma moral: “para recibir, primero hay que dar”, solamente que todos los años los líderes de los servidores públicos nos enseñan a pedir más y dar en la práctica menos).


El Ecuador es un país megadiverso, con la mayor biodiversidad por metro cuadrada del mundo y, por ende, muy rico en recursos naturales; pero, para desgracia nuestra, muy pobre en recursos humanos y en organización social. Justamente, un país hábilmente diseñado para ser explotado y saqueado por entes externos (en contubernio con pocos pero poderosos delincuentes y traidores internos, “enloquecidos por el dinero”), ante la impávida mirada de una pobre y mediocre sociedad nacional paternalista.

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